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OCIOYTIEMPO LIBREENESPINOSA
Hay
dos actividades deportivas a destacar en Espinosa de la Ribera. Por un
lado la caza. El pueblo dispone de un extenso coto en el que poder
realizar esta actividad cinegética. Las especies cazables en la primera
modalidad son el corzo y el jabalí, y en la segunda la perdiz, la
codorniz y la liebre.
La pesca tiene como especie referente la trucha. Espinosa de la
Ribera dispone de un tramo libre de pesca en el río Luna, cuyo límite
inferior viene delimitado por el coto de pesca de Villaroquel, y el
superior continúa aguas arriba ya en término de Villarrodrigo de Ordás.
EL
BAR O CLUB SOCIAL
El pueblo dispone de un bar que regentan Rogelio y Mary. Más que
un bar es el club social, el punto de reunión donde cambiar impresiones
y jugar una partida a la brisca, el tute o el mus en los fríos días de
invierno. En verano, afuera, a la sombra del frondoso nogal que es toda
una institución en el pueblo.
Espinosa era muy aficionada al juego
de los bolos. Esta afición desapareció con los mayores del pueblo que
eran los auténticos jugadores de bolos.
Tengo recuerdos de días calurosos y muchos niños jugando en la
plaza a la sombra del nogal centenario, y bolos esperando el anochecer
bajo la morera de la otra plaza.
Hoy no nos quedan niños. Solo MARÍA, la niña deMANOLIN el
carpintero, y los fines de
semana DAVID, VICTOR Y SONIA, los nietos de TIVA, y ENRIQUE el nieto de
MENA. A estos niños es habitual verlos por nuestras calles jugando. Vienen de viernes
a domingo y son considerados junto con MARIA los niños del pueblo.
Los
bolos, polvorientos y olvidados en algún rincón del portal de alguna
casa. Esperando?
No estaría mal recuperar esta afición tan de aquí. Lo dejo en
el aire.
EL DOMINGO EN ESPINOSA
La
misa del domingo es lo que hace a este distinto de los demás días de
la semana.
La
misa es en muchos casos la excusa para vestirnos de fiesta y reunirnos.
Nosotros, los de Espinosa, tenemos la gran suerte de contar con DON JOSÉ.
Don José es, aparte de nuestro cura,
nuestro filósofo, nuestro pensador, el que nos ayuda cada
domingo a meditar, el que disipa las dudas, y nos hace ver que es normal
dudar. Es un placer escucharlo y la misa con él siempre se hace corta.
Terminada la misa, los hombres por un lado y las mujeres por otro nos vamos al bar, y allí juntos pero no revueltos, pasamos lo que queda de la mañana del domingo. La tarde sigue siendo distinta a las demás tardes de la semana. Seguimos vestidos de domingo, los hombres en el bar alrededor de una partida de cartas y las mujeres en la antigua escuela que es nuestro club social. Así
pasamos el domingo en Espinosa, de forma sencilla pero intensa y muy
gratificante.
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